Diferencia entre saponificación en frío y saponificación en caliente

¿Qué es la saponificación?

La humanidad lleva siglos utilizando y comercializando el jabón. Desde entonces la receta del jabón apenas ha cambiado. Consiste en mezclar sustancias grasas con hidróxido sódico (NaOH) o "sosa". La reacción química entre estos 2 elementos es lo que se denomina saponificación y permite obtener jabón y glicerina. Las sustancias grasas presentes en la producción de jabón pueden ser aceites o grasas vegetales o animales.
Existen 2 métodos de saponificación: la saponificación en frío y la saponificación en caliente.

 

¿Qué es la saponificación en caliente?

De uso común en la industria cosmética, la saponificación en caliente consiste en calentar  las grasas y la sosa. Generalmente, cuando se utiliza este método de producción, el fabricante suele poner un exceso de sosa para asegurarse que todo la grasa presente en la preparación se transforme en jabón. La mezcla obtenida se calienta durante varias horas o incluso, días, de esta manera se acelerar el proceso de la saponificación y se industrializa la producción.
La "pasta de jabón" obtenida se aclara con abundante agua con el fin de eliminar todos los residuos de sosa y obtener una mezcla no corrosiva que se vierte en los correspondientes moldes. Una vez fríos, se pueden cortar en pastillas para ser utilizados.
Algunos jabones saponificados en caliente son muy populares en todo el mundo como: el jabón de Marsella (con base de aceites vegetales) o el jabón de Alepo (con base de aceite de laurel). Estos jabones son muy reconocidos por sus propiedades de limpieza, su precio atractivo y su durabilidad. Sin embargo, dependiendo del tipo de grasas o de aceites utilizados, no siempre controlados, pueden ser muy agresivos para la piel e irrespetuosos con medio-ambiente. Además de tener un método de fabricación que consume mucha energía. 

 

¿Qué es la saponificación en frío?

El método de saponificación en frío consiste también en mezclar materias grasas y sosa durante unos 20 minutos, pero sin calentarlos. Además, al contrario de la saponificación en caliente, agregamos en la mezcla un exceso de aceite para para asegurarnos que toda la sosa reaccione y así provocar una saponificación completa

Dejamos reposar nuestra mezcla entre 24 y 48 horas en unos moldes especiales de madera. Empieza entonces la primera fase de saponificación durante la cual se produce un calentamiento natural de la mezcla. Pasado este tiempo, quitamos el jabón de su molde, lo cortamos y lo dejamos secar durante un mes. Durante esta fase de secado, el agua se evapora y el proceso de saponificación se lleva a cabo por completo. De esta forma nos aseguramos que no haya residuos de sosa.

La saponificación en frío por lo tanto sigue un proceso artesanal y lento debido al periodo de curación necesario para obtener una reacción completa.

 

¿Cuales son las ventajas del jabón saponificado en frío?

Los jabones saponificados en frío contienen glicerina naturalmente producida durante la saponificación. La glicerina permite una mejor hidratación de la piel y, por lo tanto, mejor preservación. Por eso, los jabones saponificados en frío se recomiendan especialmente para pieles secas y sensibles.

Otra ventaja, es que al no calentar las grasas vegetales y la sosa, conservamos los beneficios del aceite y mantenemos sus propiedades emolientes, suavizantes, protectoras y nutritivas. El método de saponificación en frío permite conservar al máximo todos los componentes. Destacamos así la presencia de vitamina E (tocoferol), un antioxidante que permite ralentizar el envejecimiento y la oxidación de los aceites vegetales presentes en el jabón. Es por esa razón, que es aún más interesante seleccionar materias primas de calidad, naturales, orgánicas y evitar cualquier pesticida o disruptor endocrino. 

Por lo tanto, los jabones saponificados en frío son generalmente una garantía de calidad. Las materias primas son cuidadosamente seleccionadas, principalmente orgánicas y producidas localmente. Los aditivos son generalmente de origen natural, como aceites esenciales para perfumar o arcilla para colorear.

Además, gracias a la preservación de los beneficios de los aceites grasos en el proceso de saponificación en frío, la sensación de la piel después del lavado es mucho más agradable y suave que cuando se usa un jabón convencional.

Finalmente, dado que la saponificación se realiza en frío, el impacto energético de la producción es mucho menor: menos energía y menos agua.

Elegir un jabón saponificado en frío, es elegir un producto de calidad, respetuoso con nuestra piel y con del medio ambiente.

 

¿Porqué hemos elegido la saponificación en frío?

En Home Healthy Home, estamos comprometidos con la calidad y el medio ambiente, por eso hemos elegido para todos nuestros jabones el método de la saponificación en frío.

Tanto nuestros jabones de lavandería como nuestros jabones para el cuidado personal están compuestos de materias primas cuidadosamente seleccionadas (sin aceite de palma), de origen natural y orgánicas. Elaboramos todos nuestros jabones con aceite de oliva virgen bio 100% de origen español.  Así y gracias a la saponificación en frío obtenemos unos jabones que respetan, cuidan y hidratan nuestra piel.

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